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Desarrollo Sustentable, ¿qué significa?

Escrito por Dr. Alejandro Espinoza Tenorio. Posted in Alejandro Espinoza Tenorio

Investigador del Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR), Unidad Villahermosa. Sus líneas de interés son: Manejo Integral de Zona Costera, Instrumentos de planeación ambiental y modelación de sistemas marinos. E-Mail: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Cada día es más frecuente escuchar que se está procurando impulsar el desarrollo sustentable de nuestra sociedad o que nuestras actividades productivas deben ser sustentables o que el desarrollo sustentable es clave para el desarrollo económico del país. ¿Pero esto qué significa?, ¿qué debemos entender por "sustentabilidad"?, y sobre todo, ¿qué implicaciones tiene en nuestras actividades cotidianas?

El concepto de desarrollo sustentable o sostenible nació a finales del siglo pasado, cuando ya era innegable que el crecimiento no controlado de las actividades humanas estaba teniendo fuertes impactos en nuestro planeta, pero fue hasta 1992, durante la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sustentable en Río de Janeiro, cuando cambió la forma de entender el desarrollo. En la también conocida Cumbre de la Tierra se concluyó que la esencia del desarrollo humano debería basarse en la búsqueda de la satisfacción de las necesidades de la sociedad actual sin comprometer los recursos de las generaciones futuras. Es decir, que necesitamos ser conscientes de que la forma en que aprovechamos los recursos hoy tiene implicaciones futuras.

Desarrollo sustentable significa crecer equilibradamente, considerar el grado de impacto de las actividades humanas sobre los recursos naturales y plantear estrategias para mitigar los procesos de deterioro. En toda actividad sustentable el crecimiento económico y la salud de los ecosistemas van de la mano.

Para el desarrollo sustentable, el ambiente es un sistema en el que todos los elementos están conectados entre sí. Lo que pasa en la parte alta de las montañas afecta en las costas; lo que modifica una actividad productiva repercute en otras actividades; la desaparición de una especie afecta a otras con las que está relacionada. Un ejemplo de esto es el gran derrame de petróleo que ocasionó en 2010 la compañia British Petroleum, cerca de las costas de Estados Unidos, que provocó que se prendieran los focos de alarma en Cuba y México, que están a cientos de kilómetros de distancia. Nada está aislado en la naturaleza.

El desarrollo sustentable es muy complejo, incluso algunos lo han catalogado como demasiado idealista, porque al considerar en un proyecto al medio ambiente se debe tomar en consideración no sólo todos los elementos que lo componen, sino también las potenciales interacciones entre ellos. Si se desea construir una nueva carretera se deben prevenir los posibles cambios en la forma como escurre el agua, en los caminos por donde se mueven los animales, en las zonas donde se ubican plantas importantes, etcétera, lo cual es una labor titánica.

El fin práctico del desarrollo sustentable no es entender la complejidad, esa tarea se le relega a la ciencia y a algunas de sus más recientes disciplinas como la ecología de ecosistemas, análisis de sistemas complejos, y física cuántica, entre otras. Su misión es buscar una nueva visión en el diseño de las estrategias de crecimiento económico y social. Su demanda radica en que los planes de desarrollo atiendan los distintos aspectos del crecimiento humano sin dañar irreparablemente los procesos naturales.

En junio de 2012 se realizó nuevamente una Conferencia de Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sustentable: Rio+20. En ella, como también sucedió en la de Johannesburgo en 2002, se promovieron nuevas y ambiciosas metas como la búsqueda de una economía ecológica, la erradicación de la pobreza y la creación de un marco institucional con miras a la prosperidad de la humanidad en el siglo XXI.

A dos décadas de la búsqueda del desarrollo sustentable, los desafíos aún son enormes. Persisten todavía retos como el creciente número de pobres, escasez de agua para consumo humano, extinción de especies y la vulnerabilidad de los ecosistemas por los crecientes impactos humanos y climáticos que generamos 6,700 millones de personas sobre el planeta. Sin embargo, el desarrollo sustentable es una meta que se alimenta sobre todo de esfuerzos individuales, crece principalmente de las decisiones locales, por lo que tenemos que involucrarnos en la toma de decisiones y compartir los beneficios de las nuevas estrategias. Si no cambiamos nuestra actitud hacia el medio ambiente en lo individual, la presión sobre los recursos seguirá en aumento.

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