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AÑO DE LA FE

Escrito por Obispo Felipe Arizmendi Esquivel. Posted in + Felipe Arizmendi Esquivel

Del 11 de octubre de 2012 al 24 de noviembre de 2013, en todo el mundo católico se celebra el Año de la Fe, convocado por el Papa Benedicto XVI, en ocasión del cincuenta aniversario del inicio del Concilio Vaticano II, que fue una irrupción del Espíritu Santo para renovar la Iglesia, y del vigésimo aniversario del Catecismo de la Iglesia Católica, que sintetiza lo que creemos y las dimensiones y exigencias de nuestra fe.

¿Hace falta este Año de la Fe? Algunos datos nos dicen que sí.

En Chiapas, sigue descendiendo el número de católicos. Según los censos oficiales, en el año 1980, éramos el 76.9%; en 1990, el 67.6%; en el 2000, el 64.16%; en el 2,010, bajamos a un 58.30%. Y quienes dejan el catolicismo no lo hacen para ser malos, sino para dejar la esclavitud del alcohol, para buscar otras experiencias, como la salud y el éxito económico; sin embargo, podrían vencer el trago permaneciendo católicos, si en verdad lo fueran, si en verdad conocieran la Biblia, si en verdad estuvieran cerca de Jesucristo. Ignoran los fundamentos bíblicos de su fe, casi no se acercan a la Iglesia, y por ello fácilmente la dejan y cambian de creencia, o se alejan de toda religión. Si conocieran más la Biblia, si se acercaran más a los sacramentos, no abandonarían el catolicismo. Por ello, hace falta no sólo un Año de la Fe, sino una nueva evangelización, a la que nos ha convocado el Sínodo Mundial de Obispos que hoy concluye en Roma.

Otro dato: En cinco años y medio, en la ciudad capital del país, en instituciones de salud del gobierno, se han practicado casi 93,000 abortos, facilitados por la legislación que los autorizó. Varias mujeres de Chiapas, que se dicen creyentes, son llevadas al Distrito Federal, con gastos pagados por ONGs, para que maten a sus hijos. Y muchas personas que se dedican a facilitar tantos miles de abortos, se declaran católicas que alegan su “derecho” a decidir sobre la vida de inocentes e indefensos. Lo que hacen es contrario a la fe católica. Por ello, es muy importante este Año de la Fe; para que quienes decimos ser católicos, lo seamos en verdad.

Otros datos: ¡Cuántos narcotraficantes, extorsionadores, asesinos a sueldo, secuestradores, violadores, ladrones, adúlteros, corruptos, etc., se declaran católicos! ¿Cómo está su fe, y cómo fueron evangelizados por nosotros? ¿Qué hacer para su conversión? Su cambio de vida no depende sólo de que los metan a la cárcel, o los eliminen, sino de que encuentren en Cristo un camino de liberación interior y ya no hagan daño a la sociedad ni a sí mismos.

¿Qué nos hemos propuesto en nuestra diócesis? Ante todo, intensificar más la nueva evangelización, sobre todo a los que fueron bautizados, pero están alejados de la práctica religiosa. Dedicamos la asamblea de mayo pasado a revisarnos cómo estamos atendiendo a los jóvenes. Los catequistas de las comunidades dedicarán su encuentro de febrero próximo a analizar cómo evangelizar a las familias, que son el primer centro de evangelización. Hace tres semanas, todos los sacerdotes y las religiosas dedicamos tres días a revisar cómo estamos viviendo lo que el Espíritu Santo nos señaló en los 16 documentos del Concilio Vaticano II, documentos que muchos desconocen. En nuestros programas de radio, tenemos sesiones de Catecismo de la Iglesia, Biblia, documentos del Concilio, catequesis para jóvenes, para matrimonios, para niños y para la población en general.

Estamos convencidos de que cuando alguien en verdad se encuentra con Jesucristo, cambia su vida, deja de hacer el mal y hace el bien a todos. Por ello, demos a este Año de la Fe la importancia que merece. Y revisemos cada quién cómo vivimos nuestra fe católica; ojalá seamos más coherentes.

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