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Catazajá, Chiapas. 4 de Marzo. Otro manatí, el segundo en pocos días, apareció muerto en la laguna de Catazajá, declarada Santuario de esta especie en vías de extinción, a causa de redes fuera de norma que utilizan pescadores furtivos, por lo que pobladores y autoridades de la zona urgieron a CONAPESCA hacer presencia en esta región e inspeccionar las redes a efecto de evitar más muertes del sirénido.
La nueva víctima de esta pesca con redes fuera de norma, fue una hembra de apenas 6 meses de edad y de 1.60 metros de largo, cuyo cuerpo fue detectado en los límites entre Chiapas y Tabasco por ejidatarios de Victórico Grajales, quienes notificaron su hallazgo al edil Laureano Prott Pimienta, quien a su vez comunicó la información a la delegación regional de la Secretaría Estatal de Medio Ambiente y Vivienda (Semavi).
El delegado regional de esa dependencia, Ariel Requena, junto con personal especializado en manatíes que llegó de Tuxtla Gutiérrez, y acompañado por el edil, acudieron a levantar el cuerpo del sirénido y manifestaron su preocupación por ser el segundo en pocos días que perece de esta forma.
Señalaron como preocupante que la instancia encargada de vigilar el tipo de artes de pesca que se utilizan, la CONAPESCA, no lleve a cabo operativos para incautar las redes fuera de norma que son colocadas en los cauces de agua y arroyos por donde transitan los manatíes con sus crías, lo que provoca que se enreden en ellas y perezcan.
En el mismo sentido el delegado regional de la Secretaría Estatal de Pesca, Agustín Cañas, observó que este año no se desbordaron los ríos, por lo cual los manatíes se quedaron en la Laguna de Catazajá, lo que lleva a considerar -por ser zona de intensa pesca- que es urgente verificar las redes de los pescadores e invitarlos a retirarlas de los cauces de los arroyos, para que los animales puedan tener la libertad de moverse con sus crías, las cuales son las que corren peligro de enredarse, no así los adultos que llegan a pesar hasta media tonelada.
El cuerpo de la pequeña manatí fue trasladado por personal especializado de la SEMAVI a Tuxtla Gutiérrez, donde le realizarán los estudios correspondientes.
El Comité de Conservación del ejido reveló que en un rancho denominado “La Ensenada”, sus propietarios -de apellido Grajales- están terminando con especies silvestres que el gobierno de Chiapas busca proteger, pues con armas de fuego acaban con las iguanas, por lo que urge la participación de los tres niveles de gobierno para evitar un desastre ecológico.
Detallaron que como se encuentran en los límites con Tabasco y al parecer en el vecino estado no está prohibido cazar iguanas, están acabando con una especie que es protegida en Chiapas “y aunque no esté prohibido cazarla, debe prevalecer la cultura de la conservación”, opinaron.
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